Abarth. Los orígenes (2ª parte)

1955 Abarth 207A Boano Spyder

1955 Abarth 207A Boano Spyder

Los grandes proyectos como el Cisitalia-Porsche 360, en el que se embarcaron Carlo Abarth, Piero Dusio, Rudolf Hruska y la familia Porsche, llevan consigo el riesgo de desembocar en grandes fracasos, al menos desde el punto de vista empresarial, tal y como sucediera a posteriori. Después de la quiebra de Cisitalia y la huida a Argentina de su fundador -Piero Dusio-, Carlo Abarth sólo pudo recuperar el esfuerzo invertido en el proyecto al recibir en compensación parte del material de la disuelta compañía. Sin perder tiempo fundaba Abarth & C Slr. el 31 de marzo de 1949.

Era un gesto habitual entonces, igual que ahora, que las marcas utilizaran el altavoz publicitario de la competición para darse a conocer, y un habitual de las pistas como Carlo Abarth, tenía el conocimiento y los contactos para llevar a cabo esa faena. Pero no es exactamente el caso. Abarth vivió la competición desde muy joven, y aunque adquirió rápidamente dotes empresariales y publicitarias, la competición siempre fue en sí misma el mundo de Abarth, sustentándose en los recursos provenientes de la comercialización de sus modelos y accesorios.

Dos detalles dan prueba de ello. El primero es que Carlo contará como socio inicial con Armando Scagliarini, padre de Guido Scagliarini, afamado piloto italiano hasta ahora en las filas de Cisitalia. El otro, que solamente 15 días después de crear su empresa bajo el emblema de su signo zodiacal, el escorpión, hiciera lo propio constituyendo “Squadra Carlo Abarth”, el 15 de marzo.

abarth2

Abarth-Cisitalia 204 A Spyder Sport

El primer coche con el Escorpión sería el Abarth-Cisitalia 204 A Spyder Sport, que no era otra cosa que una evolución de los Cisicatia 204 que el preparador pudo recuperar tras la quiebra. El equipo contó con algunos de los mejores pilotos del momento como Tazio Nuvolari y Felice Bonetto, además de parte del grupo de ingenieros de Cisitalia.

Con ellos inició la senda del éxito en la mayoría de pruebas, principalmente en la categoría de 1100 cc, como la prestigiosa Mille Miglia de 1950 (Cisitalia Abarth 202). En su primer año en la competición conseguirían el campeonato italiano de 1100cc y el título de Fórmula 2 sport, con un total de 18 victorias a lo largo de esa temporada.

Cisitalia-Abarth 204A Spyder - Carlo Abarth - Tazio Nuvolari

Cisitalia-Abarth 204A Spyder – Carlo Abarth – Tazio Nuvolari

El 10 de abril de 1950, Tazio Nuvolari conseguía su última victoria, subido a un Abarth 204 A Spyder en la subida a Palermo-Montepellegrino. Su salud ya no le permitirá continuar en activo y fallecía tres años más tarde.

Abarth estableció la sede de su empresa en via Don Minzoni (Bolonia) y comenzó a comercializar accesorios bajo el nombre de la recién creada compañía. Uno de sus productos estrella eran los tubos de escape/silenciadores derivados de los creados por Giovanni Savonuzzi, que Abarth se quedó tras el cierre de Cisitalia. A partir de éstos y empleando su experiencia en la mecánica de motocicletas, los reconvertirá al uso para vehículos de calle, mercado del que en poco tiempo conseguirá ser referencia.

Abarth 205A

Precisamente el tuning para competición y calle, y la venta de accesorios, se convirtió en una parte importante del negocio, en la necesidad de sustentar el costoso gasto de la escudería. La marca del escorpión nacía ya asociada a las prestaciones, y cómo no, a la competición.

Pero vivir en las pistas requiere de una evolución constante, traduciéndose en un constante flujo de inversión. Carlo toma la decisión de afrontar ambos retos creando su propio automóvil, que lejos ya de ser una mera evolución de los Cisitalia, partirá de un nuevo chasis construido específicamente por Abarth. Éste, además, opta por continuar la política de Piero Dusio de utilizar la mecánica Fiat en su desarrollo, y empleará una caja de cambios de cuatro relaciones y un motor de 4 cilindros y 1083cc de dicha marca. El pequeño propulsor desarrollaba 83CV después de pasar por las manos de Abarth.

1950 Abarth 204A berlinetta/205A

1950 Abarth 204A berlinetta/205A

El fin del proyecto del Porsche 360, no supuso ni mucho menos el fin de la relación de Carlo Abarth con la familia Porsche. Al contrario, Carlo volverá a colaborar con ellos en diferentes desarrollos. En esta ocasión, para el primer coche netamente Abarth de la historia, empleo un sistema de suspensión por barras de torsión creado por Porsche.

El cuerpo es encargado a Vignale y contó con la participación de Michelotti. Su debut tiene lugar en la Coppa InterEuropa en Monza, donde el pequeño 1100cc se alza con la victoria en su clase por medio del propio Guido Scagliarini. Tras esta fantástica puesta en escena, recogerá los merecidos halagos en su presentación en sociedad  en el salón de Turín de 1950, donde se promociona como Abarth 204A berlinetta. Las dos primeras unidades construidas correrán en las competiciones italianas sport durante ese año. Ya en 1951, volverá al salón de Turín una tercera unidad con acabado más lujoso y denominación 205A, que pretendía terminar de convencer a los potenciales clientes. Sin embargo su precio era equivalente al de los Ferrari de 2 litros de la época y esa tercera unidad será la última fabricada. Y es que las intenciones de Abarth eran las de convertirlo en su primer coche de producción, y por ello no dudo en recurrir al prestigioso carrocero Vignale.

1950 Abarth 205A

1950 Abarth 205A

Finalmente el proyecto del 205 quedó aparcado, pero el chasis de nueva creación servirá para futuros desarrollos. Carlo Abarth estaba destinado a grabar su nombre en la historia como fabricante de automóviles de altas prestaciones y nada iba a impedirlo a estas alturas. La falta de demanda, no desmerece la calidad y belleza de esta maravilla, que precisamente por su exclusividad, hoy es una joya de la automoción.

Acercamiento a Fiat

La venta de componentes de alto rendimiento parecía la forma de financiación con más garantías, y al menos de momento, Abarth se centrará en diversificar su repertorio a un amplio catálogo de ofertas, en el que los silenciadores y tubos de escape seguían siendo los artículos más demandados. En 1971, la venta de silenciadores Abarth habrá llegado a los 3,5 millones de unidades.

La experiencia de Carlo con la mecánica de Fiat que montaban los herederos de Cisitalia, le supuso el primer encargo de la todopoderosa empresa automovilística italiana. Ese primer trabajo era la reconversión de la caja de cambios para el Topolino, suponiendo el comienzo de una prolífica relación, que concluirá, como en la mayoría de estos casos, con la absorción por parte del gigante.

Pero no adelantemos acontecimientos.

En 1951, una vez producidos esos primeros acercamientos con Fiat, Abarth, que es perfectamente consciente de la oportunidad de negocio que se le presenta, y con el fiasco de la comercialización del 205, muda su empresa a via Trecate en Torino, a la vera de las infraestructuras de Fabbrica Italiana Automobili Torino.

Fiat Abarth 1500 Biposto BAT

En 1952 llegaba otro encargo de Fiat. Esta vez un diseño conceptual que será presentado en el Salón de Turín como Fiat Abarth 1500 Biposto. Franco Scaglione realizaba en él su primer trabajo para Bertone.

1952 Abarth 1500 Biposto BAT

1952 Abarth 1500 Biposto BAT

En años sucesivos llevará a cabo otros, basados en los principios aerodinámicos de esta primera creación, pero bajo el encargo de Alfa Romeo. A éstos se les conoce como Berlina Aerodinainca Technica (B.A.T.) 5, 7 y 9, y por ello el Abarth 1500 Biposto también será bautizado como B.A.T. 1.

Ya por entonces, el apellido Abarth cobraba fama como fabricante, tanto dentro, como fuera de los circuitos. Constructores como Maserati, Alfa Romeo o Ferrari comenzaban a interesarse por las aportaciones del preparador. Los GT de Ferrari y coches del Campeonato del Mundo incorporaban algunas de éstas, como los populares tubos de escape.

Ferrari Abarth 166 MM Spyder

En 1953, precisamente derivados de la creciente fama del preparador, llegaban varios encargos al taller de la via Trecate. Uno de ellos en particular sobre la base del Ferrari 166 MM. Pero este exclusivo Ferrari con aspecto de concept car, no fue concebido ni mucho menos como un ejemplar para enseñar.

principale_Ferrari-166MM-53-Abarth-Spider-a-1953-one-off

Ese año, la escudería Guastalla proporcionó un Ferra 166 MM para su piloto Giulio Musitelli. Como era común en la época, el carrozado correspondía a diferentes diseñadores, en esté caso Vignale. Pero Musitelli no quedó complacido con el peso del Ferrari que le entregó Vignale. No en vano, el peso era entonces una obsesión y quebradero de cabeza para los bólidos de pequeña y mediana cilindrada. Abarth, aunque nunca aceptó ser calificado como “mago”, ya era reconocido por una cualidad excepcional para la mecánica, siempre ligada a las altas prestaciones. Musitelli comisionó a Abarth para rediseñar el Ferrari.

Carlo Abarth no sólo rebajó el peso en nada menos que 275kg, sino que diseño una estructura de paneles fácilmente desmontable y sustituible. Cada una de las soluciones que aportaba el genio vienés, era un ejercicio de funcionalidad enfocado al desempeño.

1953 Ferrari Abarth 166 MM - Giulio Musitelli - Targa Florio

1953 Ferrari Abarth 166 MM – Giulio Musitelli – Targa Florio

Musitelli debutó con el Ferrari 166 MM Abarth en la Targa Florio de ese año con victoria en su clase, consiguiendo el triunfo absoluto en las 10 horas de Messina de esa temporada. Los resultados hablaban por sí solos y aparentemente no existía disciplina en la que Carlo Abarth no dejase muestra de su talento.

1953 Alfa Romeo Abarth 1900 Conrero

1953 Alfa Romeo Abarth 1900 Supersonic Conrero

1953 Alfa Romeo Abarth 1900 “Supersonic” Conrero

Otro encargo llegaba del piloto suizo Robert Fehlmann, consistente en poner a punto el motor Alfa Romeo 1900cc que montará para disputar la Mille Miglia de ese año. Conrero diseñó y fabricó el chasis, Abarth acopló 4 carburadores Dell’Orto para obtener 130CV y Ghia lo vistió con un diseño que será reaprovechado en diferentes modelos a lo largo de los años siguientes.

1953 Alfa Romeo Abarth 1900 Supersonic Conrero

1953 Alfa Romeo Abarth 1900 “Supersonic” Conrero

Lamentablemente el Alfa Romeo 1900 de Robert Fehlmann sufió un accidente y no completo la prueba.

Fiat/Simca Abarth 1100/1300 Ghia

Al tiempo que ampliaba su lista de clientes y colaboradores, Abarth también estrechaba la relación con sus vecinos. Fiat lanzaba ese mismo año el Nuova 1100/103, y como parte de la promoción, Abarth construía su propia versión conceptual. Partía, cómo no, de la mecánica Fiat de 1083cc con la que tan familiarizado estaba, rescatando el chasis del Abarth 205 de 1950/51.

1954 Simca Abarth Ghia 1300 y 1953 Fiat Abarth Ghia 1100

1954 Simca Abarth Ghia 1300 y 1953 Fiat Abarth Ghia 1100

En 1954, le tocaba el turno a la versión 1220cc de su marca hermana SIMCA, con otro concept car hermano también al 1100cc de Fiat, que por paralelismo se basó en los mismos principios que éste.

1953 Fiat Abarth Ghia 1100 concept

1953 Fiat Abarth Ghia 1100 concept

Por supuesto, estos trabajos, proporcionaban una suculenta publicidad para Abarth, a pesar de no estar presente directamente en el mercado con sus propios diseños. Esto está a punto de cambiar y según la empresa vaya asentándose económicamente, dedicará también su talento a la construcción de prototipos destinados a batir records de velocidad.

Abarth era sinónimo y garantía de prestaciones, de modo que otros fabricantes terminaron llamando también a la puerta del preparador. Ese mismo año realizaba otras dos colaboraciones de no menor relevancia.

Alfa Romeo Abarth 2000 Coupé Sport Carrozzeria Ghia

Carlo Abarth supo muy bien cultivar sus contactos en la industria del motor, que debido a la frenética actividad creativa del preparador, y al talento que demostraba en todas, se multiplicaban como champiñones en primavera.

Rudolf Hruska, coimpulsor y exsocio de Carlo en el proyecto del Cisitalia-Porsche 360, tras la quiebra de Cisitalia y una fugaz vuelta a Porsche, había trabajado para Siata, que al igual que Abarth basaba sus creaciones en la mecánica Fiat. De ahí pasó en 1951 a INI, empresa propiedad de Alfa Romeo, donde supervisó la producción del Alfa Romeo 1900, antes de pasar a ocupar el puesto de Director Técnico en la casa madre en 1954.

1954 Alfa Romeo Abarth 2000 coupe ghia

1954 Alfa Romeo Abarth 2000 coupe ghia

El caso es que en el salón de Turín de ese año, Alfa Romeo, tan ligada siempre a la competición como el propio Carlo Abarth, presentaba en su stand un modelo exclusivo promocional en colaboración con la empresa del escorpión.

Carlo Abarth tomó el motor del Alfa Romeo 1900 Super Sprint y lo llevó por primera vez a los 2 litros (1964 cc) sumándole 20 CV más. El chasis era también una variación de los que Abarth había empleado desde 1950, rebajando el peso total a menos de 900 kg.

1954 Alfa Romeo Abarth 2000 coupe ghia

1954 Alfa Romeo Abarth 2000 coupe ghia

Ghia se encargó de nuevo de proporcionarle una carrocería en consonancia con el trabajo del genio, siendo la auténtica expectación en su debut en el Salón de Turín.

Renault Abarth Fregate

Por otra parte, y aunque Renault encontrará en Amedee Gordini a su brujo particular, creará también una relación a tres bandas con Carlo Abarth y el diseñador Felice Mario Boano.

Boano se había establecido por su cuenta después de “dejar” Ghia (colaborador de Abarth en anteriores proyectos como el Alfa Romeo 2000 Ghia o el Alfa Romeo 1900 “Supersonic” Conrero). El motivo vuelve a ser la construcción del un ejemplar promocional sobre la base, esta vez, del Reanult Fregate. Las prestaciones del motor de 2 litros casi se doblaban gracias a los “retoques” de Abarth, llegando ahora a los 113 CV.

1954 Abarth Renault Fregate Boano

1954 Abarth Renault Fregate Boano

A pesar de que ninguno de estos modelos llegaron a producción, de nuevo la solidez de las relaciones que establecía Abarth, y por supuesto el resultado obtenido en esta primera colaboración de 1954, le dejan la puesta abierta para ampliar la serie de los Renault Abarth Fregate en años sucesivos.

Pero aunque los medios de supervivencia podían ser múltiples, los objetivos siempre tenían la competición por bandera. Precisamente la creación de modelos para salones y otro tipo de aportaciones, tienen por objeto diversificar el negocio de Abarth y darle la consistencia que necesitaba la financiación de su escudería. Ahora que los proyectos se multiplican y las ventas de componentes baten records, era hora de dar un paso adelante.

Serie Abarth 207A/208A/209A/2010A

A partir 1952, el importador italiano en Estados Unidos Tony Pampeo, había introducido los Siata con mecánica Fiat de 1100 cc en las competiciones norteamericanas. Como ocurre siempre, los Siata comenzaban a perder prestaciones respecto de sus competidores y Pampeo recurrió al preparador de moda en Italia. Nadie más capacitado que Carlo Abarth para desarrollar un nuevo coche de competición  a partir de la base de la mecánica Fiat de 1100cc.

Continuando con la nomenclatura de los modelos Cisitalia-Abarth, éste se nombrará como Abarth 207 A y será el primer coche de la marca producido en serie, aunque una serie muy limitada de una docena de unidades.

1955 Gama 207A al 210A

1955 Gama 207A al 210A

Contará con un diseño totalmente nuevo del chasis Abarth, si bien en la línea de los anteriores, con una plataforma de chapa de acero, sobre la que se asentaba la carrocería spyder diseñada por Michelotti y construida por Boano.

1955 Abarth 207A Boano Spyder

1955 Abarth 207A Boano Spyder

El motor Fiat 1100cc reciboió nuevos colectores de admisión y dos carburadores Weber, de modo que se incrementó el ratio de compresión y la potencia de los 36 a los 66CV.

Debutó en las 12 horas de Sebring casi sin tiempo para ponerlo a punto. A pocas vueltas para el final, cuando marchaba en cabeza de su categoría, debía relaizar un repostage no programado y era descalificado de la competición.

1955 Abarth 207A Boano Spyder

1955 Abarth 207A Boano Spyder

El 207 A tuvo la desgracia de coincidir con los Lotus IX/XI y resto de los novedosos modelos británicos como Cooper, mucho más enfocados a pequeñas cilindradas, con chasis más livianos que apuraban al límite las posibilidades de estas categorías. A pesar de ello, durante 1955 conseguiría varios podios y un record de velocidad en Baytona Beach.

Dos de los chasis fabricados tuvieron sin embargo un final direferente al resto. El primero dando lugar al Abarth 208 A, con espacio funcional para el copiloto.

1955 Abarth 208A Spyder Boano

1955 Abarth 208A Spyder Boano

Y el segundo, el Abarth 209 A, con carrocería coupé. Ambos salidos también del taller de Boano, igual que un postrero 210A que vería la luz con motor de 633cc.

1955 Abarth 209A Boano

1955 Abarth 209A Boano

Los tres tuvieron su presentación oficial en el Salón de Turín de ese año, una vez se hubiera producido ya el debut del 207 A en Sebring.

Alfa Romeo 750 Competizione

En 1955 Fiat ponía en el mercado el 600. Pero antes de que se convierta en el fetiche de Carlo Abarth abarrotando las vitrinas de la ecudería, llegará otro proyecto al taller del genio.

Alfa Romeo llamaba de nuevo a la puerta del preparador, con un proyecto enfocado esta vez a la competición. Coincidiendo con el lanzamiento de la Giulietta, las intenciones eran las de fabricar un coche que incribir en las categorías de 1500 cc.

Abarth construyó el chasis y tomó el motor 1300cc de la Guilietta, aumentando la capacidad hasta el litro y medio e incorporando una culata de doble encendido, con lo que el rendimiento se incrementó hasta los 145 CV. Boano volvía a ser el encargado de vestirlo, con una carrocería que guardaba un razonable parecido al Abarth 207 A Spyder.

1955 Alfa Romeo Abarth 750 Competizione

1955 Alfa Romeo Abarth 750 Competizione

Sin embarlo, a la hora de probarlo en circuito, surgieron problemas técnicos que repercutían en un mal funcionamiento de los sistemas a bajo régimen de giro. Debido a ello, Alfa Romeo canceló el proyecto en favor de las ya probadas Giulietta SZ Zagato y las 50 unidades que debían haberse construido quedaron en solamente dos prototipos fabricados.

En estos seis primeros años de vida de Abarth & C. Slr., no se puede decir que el éxito llegase llovido del cielo, sino que más bien fueron años de duro trabajo con el objetivo de consolidar la empresa y hacerse un nombre en el mundo del motor de las cuatro ruedas. Con ese objetivo cumplido, la experiencia acumulada, y al amparo de una fructífera relación con Fiat, la recompensa a ese duro trabajo no podía tardar en llegar.

 

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