Wiesmann, artesanía moderna

Dos hermanos apasionados de los automóviles, reunidos en un cobertizo trabajan artesanalmente para dar forma al concepto de un vehículo excepcional. Así podría comenzar la historia de algunas de las marcas de recuerdo imborrable en la memoria de la historia automovilística. Lo que puede sorprender es que hablemos de una empresa con apenas 20 años de existencia y que ese coche fabricado en el cobertizo familiar, haya conseguido hacerse un hueco entre los supercoches actuales más exclusivos.

Obviamente dista mucho de tratarse de un clásico en más estricto sentido de la palabra, pero también es cierto que es difícil pasar por alto que posee una especial esencia nostálgica.

Los comienzos

Martin era ingeniero y Friedhelm licenciado en comercio. En 1985 visitan el Essen Motor Show. Sin embargo no encuentran en aquellos coches la pasión que buscaban y esto les da la idea para fabricar su propio deportivo de aire retro-clásico con la tecnología más actual. Más que crear un automóvil elegante para dar paseos dominicales, lo que pretendían era crear un superdeportivo capaz de ir pegado al suelo, como los karts en los que ambos competían de jóvenes y también como la salamandra se adhiere a las paredes. Y de ahí su logotipo, el “geco”.

Ese año crean la empresa Wiesmann GT y comienzan el desarrollo de un modelo roadster.

Inician conversaciones con BMW con objeto de que estos les concedan permiso para montar sus motores. La financiación era otro escollo en el proyecto, pero solventan ambos al llegar a un acuerdo con BMW por el cual además de poder usar sus motores, serían los encargados de construir techos rígidos para algunos de los cabrios de la marca, como el del Z1.

En 1988, tres años después de la visita en la que comenzó todo, los hermanos Wiesmann acuden de nuevo, aunque esta vez como expositor, al Essen Motor Show presentando el primer coche salido de su garaje.

La fabricación de techos rígidos de fibra para BMW, a la que se suman otros pedidos de Porsche y Ferrari, les permite evolucionar su roadster hasta que en 1993 da comienza la producción del MF28 que montaba el motor 2.8 BMW de 6 cilindros en línea de la serie 3. Prosigue su evolución hasta que en 2002 al modelo, que ahora se llamaba MF3, se le coloca el motor del M3 E46 de 343 CV. En 2012, la empresa ha llevado a producción una versión limitada de 18 unidades denominada MF3 Final Edition, que pondrá punto y final a la fabricación del que fue ópera prima de los hermanos Wiesmann, coincidiendo también con el fin de la fabricación del motor de 6 cilindros en línea de BMW.

Obra de Ingeniería

Motor, transmisión y el montaje de estos, son lo único que no proviene del interior de la factoría Wiesmann, el resto es una ardua labor artesanal en la que no interviene la robótica en ningún momento. El ensamblado manual de cada unidad precisa de aproximadamente dos meses de trabajo. Por ello la producción de vehículos ronda los 200 anuales (1500 desde la creación de la empresa) y la exclusividad es su filosofía.

Basados en la estética de los roadster británicos de mitad de siglo pasado, son por otra parte, vehículos dignos de pertenecer a la fiable y precisa industria automovilística alemana. Quizás ésta sea la fuente del éxito de la creación de Martin y Friedhelm.

Además del motor de 6 cilindros del MF3, el resto de los Wiesmann llevan los V8, también BMW, de 4 litros y 420CV, los Twin Turbo de 407CV y los Twin Scroll Turbo de 555CV, que montados en el MF5 ofrecen un par de 680Nm. Respecto a las transmisiones, estas van desde las manuales de 5 velocidades, hasta las secuenciales y automáticas SMG-II de doble embrague y 7 velocidades. A esto se suma la posibilidad de los clientes para configurarlos con opciones casi infinitas.

Estamos por tanto ante un gran deportivo, seguro, fiable, que transmite emociones tanto desde dentro como desde fuera del mismo, con una impecable línea retro, que además se construye de la manera en la que se hacía hace 50 años, pero con tecnología actual y unas prestaciones y manejo a la altura de los mejores deportivos del momento.

Fábrica

La fábrica Wiesmann cambió en 2008 a unas nuevas instalaciones en la misma localidad de Dülmen en la que ya estaban establecidos.

Con una estructura cerrada mediante grandes vidrios, los visitantes pueden pasear por los salones que exponen algunos de los más emblemáticos modelos de la compañía o ser espectadores del montaje a mano en las salas donde los ingenieros trabajan.

Quizás no estemos hablando de un clásico, pero tiene apariencia, exclusividad, personalidad, e incluso historia, así que es de esperar que sólo sea cuestión de tiempo que acabe siéndolo.

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